Explicaciones
¿Quién pregunta y para qué?
No quiero cuidarlo. No es falta de voluntad o ganas. La voluntad y las ganas son una ilusión. Nos levantamos de la cama sin ganas pero nos levantamos igual. Y cuando no podemos ni siquiera hacer el descomunal esfuerzo de bañarnos, no es falta de voluntad.
No quiero cuidarlo y a la vez no quiero que no pueda estar en casa conmigo cuando sea más grande. Me duele el cuerpo como pocas veces en la vida. No hay medicación ni ejercicios que me ayuden.
No puedo volver a pensar en los años de priorizarlo a él por sobre todos y sobre todo. Lo que hicimos ya está hecho. ¿Vamos a pensar por qué lo hicimos? ¿Vamos a analizar hoja por hoja ese cuaderno? Es inútil perder tiempo en cosas que no tienen solución. Basta de girar en ese espiral. Yo necesito saber cómo es para adelante. No cómo fue para atrás.
Ya entendí. Me ocupé demasiado de él. ¿Qué es demasiado? ¿Lo interné demasiado? ¿Lo llevé a demasiadas terapias? ¿Fue demasiado al jardín? ¿Le di demasiada medicación? ¿Le controlé demasiado la temperatura para saber cuándo salir corriendo al hospital?
Antes tenía más paciencia para atender a esos reclamos. Ya no. No podés saber lo que es. Yo tampoco sé cómo es tu historia. Y no tenés que justificarte conmigo. Ni se me ocurre. ¿Cómo le pediría aclaraciones a alguien? ¿Desde dónde?
Entonces mirá si con todas las cosas que pasan en 24 horas y el nivel de cortisol por las nubes me va a quedar tiempo para darte explicaciones.


